martes, 19 de septiembre de 2017

El Bellas Artes de Bilbao exhibe un "perturbador" retrato de Picasso

El Museo de Bellas Artes de Bilbao exhibe hasta el próximo 27 de febrero un "perturbador" y "espectacular" retrato de la que fue pareja sentimental de Pablo Picasso en los años 30, la fotógrafa Dora Maas, titulado "Mujer sentada en un sillón. Dora", de 1938.
El cuadro, de gran formato y propiedad de la Fundación suiza Beyeler (Basilea), ha formado parte de la exposición organizada por el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid con motivo de haberse cumplido este año el 80 aniversario de la creación del "Guernica", la obra más emblemática del artista malagueño.
Tras su exhibición en Madrid, el cuadro ha recalado en Bilbao dentro del programa "La obra invitada", por el que el Museo bilbaíno muestra a su público obras destacadas pertenecientes a otras colecciones privadas y de otras instituciones públicas.
"Femme assise dans un fauteuil (Dora)" (1938), que es el título en francés de la obra expuesta a partir de hoy en Bilbao, es una de las piezas relacionadas con el "Guernica" de 1937 y es una de las más destacadas de la colección de la Fundación Beyeler, creada en 1982 por el marchante de arte suizo del mismo apellido y su mujer.
El director del museo bilbaíno, Miguel Zugaza, ha destacado que la obra está realizada en tonos grises y con trazos geométricos y esquemáticos de factura cubista, similares a los usados un año antes en la obra "Guernica", lo que refuerza la espacialidad y fuerza de la composición y le aporta, junto a su gran tamaño, su intensidad dramática.
Zugaza ha señalado también que con la exhibición de esta obra se compensa una de las que ha considerado "carencias" de las colecciones de arte en el País Vasco, la falta de obras relevantes de este autor.
"Hemos reivindicado mucho el 'Guernica' pero creo que muy poco a Picasso", ha apuntado.
Ha agregado que Picasso es una de las "grandes asignaturas pendientes" de la colección propia del Museo que dirige, ya que "tiene tan sólo un pastel temprano, 'El merendero' de 1900, donación de Juan de Gorbea a mediados de los años 60".
El director de la Fundación Beyeler, Sam Keller, presente en la presentación del cuadro a los medios de comunicación, ha viajado en contadas ocasiones fuera de Basilea y se ha mostrado "orgulloso" de que vaya a ser exhibido en Bilbao en coincidencia con el 80 aniversario del bombardeo de Gernika en 1937.

domingo, 27 de agosto de 2017

Bailan el aurresku a ritmo de flamenco en Berriozar


Antitaurinos piden que se 'acabe con la vergüenza de Bilbao'








Unas doscientas personas, convocadas por el Colectivo Antitaurino y Animalista de Bizkaia (CAAB), se han concentrado hoy en la plaza Ametzola de Bilbao, al lado de la plaza de toros, donde han pedido que se "acabe con la vergüenza de Bilbao".
Este año ha habido menos enfrentamientos con los aficionados que subían a la plaza, aunque sí ha habido algún cruce de insultos. La concentración estaba vigilada por efectivos de la policía municipal.
Entre gritos de "Aquí se tortura", los concentrados mostraban un libro a los aficionados a los toros, mientras les decían que "esto es cultura".
También han dirigido sus peticiones al alcalde de Bilbao Juan Mari Aburto, con gritos como "Aburto, escucha, no con nuestra hucha".





jueves, 24 de agosto de 2017

A. San Juan: “Actuar me da fuerzas, salgo del teatro con la adrenalina por las nubes”


Alberto San Juan actúa hoy y mañana en Pabellón 6.
Alberto San Juan actúa hoy y mañana en Pabellón 6. (Foto: DEIA)

BILBAO - No teme a la soledad. De hecho, Alberto San Juan confiesa llevar bien cuando, tras el espectáculo, se apagan las luces y regresa al hotel solo. “Hay que saber disfrutar tanto de la soledad como de la compañía”, apunta. Estos días, al actor madrileño se le puede ver en Bilbao con un monólogo cómico en el que muestra su visión, siempre crítica y con humor, de la actualidad y de la historia. 
No tiene que ser fácil enfrentarse solo a un texto y hacerlo como un autorretrato. ¿Cómo surge la idea de esta obra? 
-La idea nació en otoño de 2012 por una doble necesidad. La primera, económica: tenía muchas deudas y ningún trabajo. Tenía que inventar algo para vivir. La segunda, más profunda, era la necesidad de comprender la explosión de miseria que se extendía desde al menos dos años antes y que aún hoy continúa. 
¿Primera vez en Pabellón 6? 
-Primera y muy deseada vez. 
¿Y cómo surge el contacto con este teatro bilbaino? 
-A Ramón Barea le conocí en la primera película que hice hace veinte años y siempre ha habido una relación de simpatía. Me parece muy bueno el proyecto que tiene con otros compañeros. 
Pero en Bilbao sí ha estado antes... 
-En Bilbao, muchas veces, pero nunca con Autorretrato
Alberto es una persona sin pelos en la lengua; claro, que no vacila. ¿Eso le ha ayudado o le ha generado más problemas? 
-Ningún problema, que yo sepa... 
Es un hombre con una dilatada experiencia en televisión, cine... ¿Dónde se siente más a gusto? 
-Los proyectos en los que he participado en teatro siempre han sido personales, durante quince años con Animalario y, desde hace tres y medio, con la cooperativa Teatro del Barrio. Pero echo de menos el cine. Aunque acabo de hacer una película, El Rey, sobre Juan Carlos I y su reinado, producida por el Teatro del Barrio. 
¿Está acabada? 
-Estará finalizada para noviembre. Los intérpretes somos Luis Bermejo, Willy Toledo y yo. Después de dos años de gira terminamos en junio y, después, decidimos convertirlo en película teatral. A partir de noviembre le daremos la máxima difusión para ver quién lo quiere. 
El cine y el teatro son formatos muy diferentes. 
-Cada uno tiene su propia magia, el teatro es el lugar que siento más natural y el cine tiene elementos únicos y es maravilloso. 
El teatro le permite un contacto más cercano con el público. 
-Lo que marca la gran diferencia en el teatro es que sucede en directo. El cine es un proceso mucho más dilatado en el tiempo y que se hace de otra manera. Te relacionas con la cámara y no con el público. 
Alberto estudió Periodismo. ¿Ha ejercido? 
-Sí. Trabajé dos años en la sección local del Diario 16. Una etapa hermosa. 
¿No ha pensado cómo habría sido su vida como periodista?
Me parece una profesión apasionante y socialmente imprescindible. El problema es la propiedad de los medios que, en demasiados casos, forma parte de los principales intereses económicos y por lo tanto, tiene intereses que no son precisamente ofrecer información independiente. 
¿Cómo decide dar el salto a la política? 
-Tuve un paso fugaz y muy superficial por el Consejo Ciudadano Autonómico de Podemos en Madrid. No creo que vuelva a formar parte de ninguna estructura orgánica de ningún partido. Creo en la naturaleza política de los individuos y los colectivos, no en la política como profesión ni en los partidos como forma de organización política. 
¿Le ha abierto o le ha cerrado puertas? 
-Ninguna de las dos cosas, que yo sepa. 
Ha dicho alguna vez que no cree en los partidos. ¿En qué cree Alberto? 
-En la organización política ciudadana colectiva, horizontal, asamblearia y autónoma respecto a los partidos. 
¿Ha dejado muchas cosas en el camino por ser actor? 
-Dejo de tener fines de semana libres para compartir con la familia y los amigos. Me gano la vida en gira.
¿Qué es eso que no soporta? 
-El desprecio a la vida, en cualquier forma. 
¿Tiene alguna manía antes de salir al escenario? 
-Ninguna en especial. 
¿Amigo de sus amigos? 
-Seguramente podría ser más generoso. 
¿Siempre hay que ir de frente o a veces hay que encontrar un camino alternativo? 
-Muchas veces hay que buscar caminos alternativos. Si un tipo alza el puño para descargarlo sobre mí, prefiero sortearlo. 
¿Qué reacción pretende generar en las personas que vayan a verle? 
-Voy sin pretensiones. Espero que lo pasemos bien.¿Se ha tropezado muchas veces en misma piedra? 
-Demasiadas. Y las que quedarán. Soy humano. 
Después de cada actuación (y con el desgaste que supone) ¿cómo recupera fuerzas? 
-Actuar me da fuerzas. Llevo cuatro años con la obra y ya no me canso. Salgo con la adrenalina por las nubes. 
¿Disfrutará de las fiestas? 
-Los dos días enteros serán de disfrute.

Tradicional encuentro de todas las txupineras de Aste Nagusia de Bilbao


La Ertzaintza retira el crucifijo y varias imágenes de la txosna Hontzak

miércoles, 23 de agosto de 2017

El lado oscuro de la Semana Grande de Bilbao




Varias casetas han expuesto imágenes de los presos de ETA
Varias casetas han expuesto imágenes de los presos de ETA  - Adrián Mateos


Las casetas de la Semana Grande de Bilbao han vuelto a situarse en el centro de la polémica. Este mismo miércoles, Dignidad y Justicia ha denunciado ante la Audiencia Nacional a los responsables de las «txonas» Askapeña, Kaskagorri y Txori Barrote, así como a la asociación de comparseros de la capital vizcaína, por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo. Una acción que pretende dar respuesta a la exposición de carteles e imágenes proetarras que a lo largo de estos días han realizado con total impunidad las citadas tabernas.
Así lo ha confirmado a este periódico la presidenta del PP vizcaíno, Raquel González, cuya formación ha colaborado con las asociaciones de víctimas para impulsar la denuncia y realizar una campaña de concienciación sobre los peligros que conlleva «mirar para otro lado» ante los mensajes de la izquierda radical: «Están envenenando la ciudad», asegura la dirigente popular, que critica que el recinto ferial «no puede ser solo de ellos», pues los transeúntes «tienen derecho a pasearse por las “txosnas” sin sentirse ofendidos». 

Actuar con contundencia

Asimismo, González ha asegurado que el PP de Vizcaya trabajará desde el próximo septiembre en todos los municipios en los que tiene representación para que sus respectivos gobiernos revisen sus ordenanzas y «actúen con contundencia» ante cualquier tipo de apología del terrorismo. Algo que, recuerda, no sería necesario en Bilbao, que ya posee una legislación al respecto: «Hemos pedido al alcalde que sancione en función de lo que está regulado», ha manifestado la popular, que ha criticado que el regidor, Juan Mari Aburto, ha tirado «balones fuera» y les ha contestado que él «no tiene potestad» para actuar contra las casetas. 
En este sentido, la presidenta del PP vizcaíno destaca que el reciento ferial, que se ha convertido en un «despropósito» lleno de carteles y pintadas en honor a los presos de ETA, es «responsabilidad municipal», y ha advertido de que si el gobierno local comienza a ceder espacios a los radicales se le acabarán «subiendo a la chepa». 

Polémica en las fiestas

No es esta la primera polémica que empaña esta nueva edición de la Semana Grande de Bilbao. El pasado lunes, efectivos de la Ertzaintza desmontaron por orden judicial la decoración de una «txosna» que desmenuzó una imagen de Cristo como si fuera una carnicería. Algo que, según denunció el Obispado, supuso una afrenta a la libertad religiosa de los cristianos. 
«Se han pasado por todos los lados», ha destacado González, que asegura que los radicales «ya no saben por dónde atacar». En este sentido, la mandataria popular ha lamentado que ciertos grupos quieran menoscabar la «algarabía» de la Semana Grande.

Ea, Elantxobe y Lekeitio, desde el aire

lunes, 21 de agosto de 2017

El Obispado de Bilbao exige la retirada de un Cristo como pieza de despiece expuesto en las txosnas







Imagen de la txosna de la comparsa Hontzak. EFE

La comparsa Hontzak decora su caseta bajo el lema "Carnicerías Vaticanas"
El obispado de Bilbao ha solicitado la retirada de las imágenes que decoran la txosna de Hontzak en la que se representa, bajo el epígrafe "Carnicerías Vaticanas", una imagen de Jesucristo crucificado y en el que se marcan las distintas partes del cuerpo como si fueran piezas de carne para su venta(manitas, paletilla, panceta, falta, babilla, zancarrón, etc) y rodeados de piezas de carne y embutidos colgados de ganchos de carnicero. Además se incluye la frase "tomad y comed, éste es mi cuerpo".
A través de un escrito, el Obispado señala que esas imágenes son "una ofensa" hacia las creencias religiosas" e invita a la comparsa a retirarlo porque de lo contrario tomará las medidas legales oportunas. Para el máximo organismo religioso, esas imágenes suponen "una agresión que ofende sentimientos profundos y arraigados en buena parte de los habitantes de Bilbao". También invita a las instituciones a defender los valores de "convivencia social en paz y armonía".
A través de las redes sociales decenas de personas protestaron por la decoración de la txosna, entre ellos el parlamentario del PP, Carmelo Barrio, y la secretaria de este partido en Bizkaia, Raquel González. 
El alcalde Juan María Aburto pidió a los responsables de Hontzak que reflesionen sobre si esas imágenes pueden ofender a algunas personas y por lo tanto si deberían retirarlas, además de señalar que las fiestas deben ser "un espacio donde todos se sientan a gusto".

viernes, 18 de agosto de 2017

El Guggenheim Bilbao reinaugura los 'Arcos Rojos' de Daniel Buren, tras completar las obras de conservación



Según ha explicado el museo bilbaíno, el trabajo de conservación de esta obra, que comenzó en abril y ha terminado esta semana tras las últimas pruebas de iluminación, ha consistido en la sustitución total de los paneles fenólicos de color rojo, las barras de leds, los transformadores, y los metacrilatos y vinilos que cubren las cajas de luz, "manteniéndose las secuencias de programación originales".
Esta acción forma parte de un proyecto que engloba la conservación de catorce obras de la Colección del Museo que contienen elementos tecnológicos, en el marco del vigésimo aniversario del Museo.

'Instalación para Bilbao (Installation for Bilbao)' de Jenny Holzer, 'Sombra y boca (Shadow and Mouth)' de Juan Muñoz, 'Puppy' de Jeff Koons, 'Escultura de niebla n.º 08025 (F.O.G.) [Fog Sculpture #08025 (F.O.G.)]' de Fujiko Nakaya, y 'Fuentes de fuego (Fire Fountain)' de Yves Klein son algunas de las obras en cuyos componentes se intervendrá con el objetivo de "asegurar su perdurabilidad y garantizar que las generaciones futuras puedan disfrutar de ellas".





lunes, 14 de agosto de 2017

El Palacio Euskalduna se ofrece para albergar conciertos de rock



El nuevo director gerente del Euskalduna, Andoni Aldekoa, quiere afinar la proyección internacional y explorar otras oportunidades de negocio en el recinto, considerado uno de los buques insignia de la regeneración de Bilbao. En busca de nuevos públicos que aseguren su tirón, la dirección ha decidido introducir el Palacio de Congresos y de la Música en el circuito del rock para ampliar su oferta cultural, volcada hoy en formatos más clásicos en su auditorio principal. Para ello, pondrá en el mercado de los conciertos su edificio anexo, un espacio urbano de 2.700 metros cuadrados con una capacidad máxima para 2.500 espectadores en pie. Se trata de un aforo inédito para actuaciones musicales en directo en Bizkaia. Un escenario intermedio entre las grandes salas privadas y las ‘arenas’ del BEC o Miribilla. La idea es alquilarlo a promotores musicales.
El Euskalduna afronta una etapa de cambios de camino a su vigésimo aniversario, una fecha que se cumplirá en 2019. Además del inminente proyecto de rehabilitación interior en el que colabora su arquitecto, Federico Soriano, el Palacio ha decidido tocar teclas nuevas. Dirigido desde enero por Aldekoa en sustitución de Jon Ortuzar, el recinto aspira a ampliar su partitura sin renunciar a sus señas de identidad. Mantendrá su parte más noble en el auditorio principal –equipado con 2.164 butacas de aforo completo y escenario de la temporada de ópera–, pero se abrirá a nuevas músicas en el edificio adyacente. 
Este espacio, que se distingue por una gran cubierta metálica, ocupa el ala este del Euskalduna. Alberga salas que cambian de formatos por medio de un sistema de paneles móviles motorizados. Aquí se programan reuniones, exposiciones vinculadas a los congresos del edificio principal y ferias como los outlet de ropa o el salón del manga y cultura japonesa, de gran éxito de público. Esta oferta se mantendrá porque se considera compatible con la apuesta por los conciertos que promueve la dirección. En apenas 24 horas una exposición se puede montar y desmontar, gracias a la existencia de una zona de carga que no interfiere el paso de peatones ni de coches. 

Hasta la medianoche

El inmueble ofrece un espacio diáfano de 2.700 metros cuadrados sin contar con su gran hall de entrada, lo que facilita los accesos y cualquier gestión de públicos. Sus condiciones acústicas y de aislamiento están garantizadas por las numerosas actividades organizadas hasta la fecha. El equipo técnico del Palacio ha iniciado un estudio para examinar a fondo el recinto y adaptar la apuesta por los conciertos a sus características. El mayor reto será ajustar a la altura del local una actividad que precisa de grandes equipos de sonido y de iluminación. 
La dirección está convencida de las «interesantes» posibilidades que ofrece la sala en el circuito internacional del rock. Conectado al transporte público –el tranvía y el metro funcionan al lado– y con una ubicación muy urbana que permite los desplazamientos a pie, el recinto está además alejado de los vecindarios para evitar molestias. En cualquier caso, su programación no iría más allá de la medianoche. 
La competencia se ha diversificado mucho en el Gran Bilbao. La oferta habitual oscila entre los escenarios para apenas un centenar de personas como La Nube de Santutxu, las salas de tamaño medio como el Antzoki (600) y la discoteca Santana 27 de Bolueta, preparada para 1.500 como tope. En el siguiente salto ya se pasa al Bilbao Arena del pabellón de deportes de Miribilla –hasta 10.000– y al Bizkaia Arena del BEC, el gigante del sector capaz de acoger a 20.000 aficionados. 

Riesgo de ‘pinchazos’

Recintos en ocasiones demasiado grandes hasta para estrellas consagradas. Los ‘pinchazos’ se suelen maquillar en estas ocasiones con una reducción del espacio en función de las entradas vendidas –se cierran gradas y se adelanta el escenario para mitigar la imagen desangelada de algunos auditorios–. 
El Euskalduna quiere mantener su sello de calidad en esta nueva programación musical, abierta a tocar diferentes palos:_del rock al jazz, pasando por los grupos de tributo –un fenómeno muy de moda– y las bandas vascas de tirón a las que se les puede quedar grande un ‘arena’. La dirección del Palacio ha mantenido los primeros contactos con promotores musicales que operan de forma habitual en el Gran Bilbao para compartir el proyecto y comenzar a hacer cuentas sobre el alquiler del recinto. Un sector en auge desde el arranque del BBK Festival en Kobetamendi, hace ya diez años. Siendo asesor del alcalde Azkuna, Aldekoa fue precisamente uno de los impulsores de este acontecimiento multitudinario, organizado por Last Tour.
La dirección del Palacio confía en tener definido el proyecto en el plazo de dos meses, incluida la marca con la que saltará al mercado de las giras internacionales de tamaño medio. Un Euskalduna más rock y urbano que puede estrenar su edificio anexo como escenario de conciertos en 2018.

domingo, 13 de agosto de 2017

Vidarte: «El Guggenheim Bilbao no es una franquicia ni una sucursal, es un museo autónomo»

Juan Ignacio Vidarte, ante el Guggenheim Bilbao

Ni el mismísimo Dan Brown se ha resistido a los encantos de las seductoras curvas del Guggenheim Bilbao, que el 18 de octubre cumple 20 años. Allí arranca su nueva novela, «Origen», que verá la luz trece días antes. Hasta el museo acude, en la ficción, Robert Langdon porque se anunciará «un asunto que cambiará la faz de la ciencia para siempre». Si Tom Hanks halló, bajo la pirámide del Louvre, la tumba de María Magdalena, no queremos ni imaginar lo que descubrirá bajo el titanio de Gehry. En la ficción danbrownesca el Guggenheim Bilbao no tiene director, sino directora, Ambra Vidal. En la realidad lo es Juan Ignacio Vidarte (Bilbao, 1956). Casado y padre de dos hijos, lleva al frente del museo desde su apertura. Un récord en la museología española. 
-El lema elegido para este XX aniversario, «El arte lo cambia todo», es muy gráfico de lo que este museo ha conseguido: dinamizar el País Vasco.
-El museo es un ejemplo de lo cierta que es esa afirmación, de cómo una institución artística ha sido un elemento fundamental en un proceso de transformación de una ciudad, de una región... En muchos aspectos: físicos, pero también sociales. No ha sido una casualidad. Ha sido un efecto buscado, del cual estamos muy contentos.
Vista del exterior del Museo Guggenheim Bilbao
Vista del exterior del Museo Guggenheim Bilbao- ABC
-Hoy nadie discute el éxito del museo, pero imagino que hace 20 años no era una apuesta segura: había voces contrarias, una inversión muy fuerte... ¿Fue un proyecto de alto riesgo?
-Siempre se tuvo claro, desde su origen, que era un proyecto de cambio, disruptivo. Y todos los proyectos que suponen apostar por algo radicalmente diferente tienen un nivel de riesgo. Nada garantiza el éxito. Por otro lado, los mimbres para que el museo pudiera tener éxito sí estaban allí. Era un proyecto muy bien pensado desde el principio, tenía muy claramente definido su objetivo. Yo tenía mucha confianza en la definición de los contenidos, el papel que debía jugar la arquitectura en el funcionamiento del museo y cómo éste encajaba como un elemento coherente en un plan mucho más amplio. El museo ha jugado un papel fundamental, ha sido un catalizador en ese proceso de la transformación de Bilbao. Todo ello daba una garantía de seriedad. Luego los resultados dependían de muchos factores.
-¿No se preguntó nunca dónde me he metido? ¿No pensó que podía ser un fracaso? Al parecer, se barajaron antes otras ciudades como Madrid.
-Cuando nos acercamos a la Fundación Guggenheim en 1991 tenía claro que en su estrategia de expansión internacional quería tener una presencia en Europa. Estaba analizando dos ciudades: Venecia y Salzburgo. Y ahí entró Bilbao. Fue una apuesta para la Fundación Guggenheim, pero también para las instituciones vascas. Sabíamos que iba a generar muchas incertidumbres, rechazos... El valor principal de este proyecto es que era nuevo, que no se había hecho nadie antes. El escepticismo era la tónica general. Sabiendo que ese riesgo existía, yo personalmente siempre tuve mucha confianza en que los elementos fundamentales para que el museo pudiera tener éxito estaban ahí. No era garantía, pero daban confianza en que era una apuesta seria.
La materia del tiempo. Esta sala reúne ocho esculturas de gran formato de Richard Serra
La materia del tiempo. Esta sala reúne ocho esculturas de gran formato de Richard Serra- ABC
-Muchas Comunidades Autónomas españolas han intentado tener su Museo Guggenheim. Es el llamado «efecto Guggenheim». ¿Dónde radica, si la hay, la fórmula del éxito?
-Hay elementos determinantes en ese éxito. En primer lugar, tener claros los objetivos que el museo pretendía cubrir, cuál era su misión y haber sido firme y coherente sin desviarse a pesar de las presiones. Ello ha requerido un liderazgo institucional y por parte del museo que se ha mantenido a lo largo del tiempo. Además, ha tenido claramente una vocación internacional, en cuanto a su definición, su programación, su audiencia... No se trataba de hacer cosas que otros ya estaban haciendo, sino algo diferente, nuevo. En tercer lugar, el museo ha tenido un modelo de funcionamiento que garantiza su sostenibilidad. Este modelo ha logrado un equilibrio en cuanto al origen de los recursos. Aproximadamente una tercera parte de los recursos que necesitamos para funcionar provienen de subvenciones de instituciones públicas: Gobierno vasco, Diputación de Vizcaya y Ayuntamiento de Bilbao; los otros dos tercios proceden de recursos que o bien genera el propio museo o bien aporta una enorme red de apoyo social que tiene: casi 17.000 amigos, más de 120 empresas que nos apoyan de forma permanente... Y eso es fundamental, aunque no se ve, para que el museo alcance sus objetivos: un modelo de funcionamiento sostenible que genere suficientes recursos para que la programación del museo mantenga el nivel de calidad.
-El modelo Guggenheim suscita muchas críticas: la apertura de franquicias y sucursales, la falta de colección, una fórmula agresiva y comercial, demasiados fuegos de artificio... ¿Cómo rebatiría esas críticas?
-Más que rebatirlas, intentaría objetivarlas. Por mucho que sea un cliché fácil hablar de franquicias, este museo no es una franquicia. El valor fundamental de una franquicia es su repetición: que una hamburguesa de una célebre cadena sea la misma aquí o en otro lugar. Un museo-franquicia no tiene sentido, en mi opinión. La razón de ser de un museo es generar una experiencia al visitante y, por definción, deben ser diferentes en cada uno. 
«Mamá», amenazadora araña de Louise Bourgeois, de casi 9 metros de altura, en el exterior del museo bilbaíno
«Mamá», amenazadora araña de Louise Bourgeois, de casi 9 metros de altura, en el exterior del museo bilbaíno- ABC
-¿No existe un sello que identifique a los museos Guggenheim?
-Hay una marca Guggenheim porque el museo comparte unos elementos con una red, con la Fundación Guggenheim y el Museo de Nueva York, la Colección Peggy Guggenheim de Venecia... Compartimos rasgos de identidad, proyectos, en determinadas ocasiones la colección, pero eso no quiere decir que los museos busquen ser réplicas los unos de los otros. Tampoco es una sucursal, porque en ella hay una relación de dependencia y aquí no la hay. El museo es autónomo: tiene un Patronato y una fundación con sede en Bilbao que es soberana en programación, presupuesto...
-¿No se marcan pautas desde Nueva York?
-La programación se genera fundamentalmente desde el equipo curatorial de Bilbao, pero en la gestación de esa programación se discuten los proyectos y se cuenta con la colaboración de los curators de Nueva York y Venecia. Somos conscientes de que tenemos un apellido, que es Guggenheim, y los proyectos que desarrollamos tienen que encajar en la norma de calidad y excelencia que tienen los otros museos de la red.
-¿Pesa mucho en este museo el apellido Guggenheim? Pasa en las mejores familias...
-Yo no lo he vivido como un peso, sino como un reto, como una oportunidad. Para nosotros, formar parte de una red de instituciones como es la Fundación Guggenheim nos ha permitido tener una presencia en el mundo que hubiera sido mucho más difícil sin ellos.
«Puppy», florido perro realizado por Jeff Koons, vigila día y noche el museo
«Puppy», florido perro realizado por Jeff Koons, vigila día y noche el museo- ABC
-La marca Guggenheim no es garantía de éxito: no ha funcionado en Berlín, parece que no saldrá adelante el proyecto en Helsinki...
-En efecto, no hay garantías. Lo que sí nos ofrece es una oportunidad de tener acceso a contenidos que hubiera sido mucho más difícil si hubiéramos trabajado desde el principio solos. Y el museo de Bilbao ha contribuido también a eso. La Fundación Guggenheim es hoy mucho más fuerte y tiene más proyección en el mundo que tenía hace 25 años. Y eso es en parte y en gran medida porque Bilbao, en su funcionamiento en estos 20 años, ha sido un éxito. Pero quien mira esto desde el punto de vista de la subordinación o la repetición no entiende bien el modelo de funcionamiento. Si analizas la programación de los últimos 10 años de los museos de Nueva York, Venecia o Bilbao, te darás cuenta de que hay puntos de conexión, pero son fundamentalmente diferentes. Cada uno tiene su propia identidad, su propia audiencia, y no tendría ningún sentido que se replicaran las programaciones.
-Pero, si quiere comprar una obra o hacer una exposición, ¿la última palabra la tiene Nueva York?
-No, la tiene el Patronato del museo de Bilbao. Es quien decide la programación. En el Patronato hay una presencia de la Fundación de Nueva York. Lo que no planteamos son cosas que pueden ir en contra de su filosofía. Sería tirar piedras contra nuestro tejado. El museo ha crecido no solo en visitantes sino también en madurez como institución. Y ha ido cogiendo cada vez más peso.
-En 2014 se renovó el acuerdo con la Fundación Guggenheim por 20 años. En dicho acuerdo se estableció el pago de un canon anual de 1,92 millones de euros. ¿En calidad de qué se estableció dicho canon?
-Hubo un primer acuerdo fundacional en 1991, ratificado en 1992, que implicó un pago de 20 millones de dólares, indefinido en el tiempo. Después hubo otro acuerdo de gestión en 1994, que es el que se renovó en 2014, y que no implica el pago de ningún canon. Lo que tenemos establecido con la Fundación Guggenheim es que los gastos que el staff de Nueva York incurre en el funcionamiento de Bilbao los pagamos nosotros. 
-El hijo podría devorar al padre. Diría que que el museo de Bilbao tiene más éxito que el de Nueva York...
-Bueno, eso son cuestiones de la convivencia en la familia. Hay que saber llevarlas. Lo que está ocurriendo en Bilbao es muy positivo también para ellos.
Bill Viola, ante el museo, que le dedica una retrospectiva hasta el 9 de noviembre
Bill Viola, ante el museo, que le dedica una retrospectiva hasta el 9 de noviembre- EFE
-La colección del Guggenheim Bilbao tiene 134 obras, que costaron 110 millones de euros. Hoy están valoradas en 729 millones. ¿Callará eso las bocas de quienes en su día pusieron el grito en el cielo?
-Estoy muy contento con lo que se ha avanzado en el desarrollo de la colección en estos 20 años. Las adquisiciones se han hecho de forma muy rigurosa, con planes cuatrienales. Y es cierto, se ha revalorizado la colección, multiplicándose por siete o por ocho. Da una tranquilidad también. Lo que hace 20 años parecía disparatado, hoy parece una ganga. Hablamos de Serra, Rothko, Koons, Twombly... Hay un equipo de curatorsde Nueva y Bilbao que trabajan la configuración de las propuestas, que se presentan al Consejo. Desde 2009 está paralizada la compra de obras.
-¿Cuándo se descongelará la partida para adquisiciones?
-Creo que hay un manifiesto interés por parte de las instituciones por recuperar las adquisiciones. Espero que pueda ser el año que viene. 
Yoko Ono también pasó por el Guggenheim de Bilbao con una exposición
Yoko Ono también pasó por el Guggenheim de Bilbao con una exposición- ABC
-¿A cuánto ascendía ese presupuesto para compras?
-No era una cantidad fija, ha ido variando. Pero la media está en unos 5 o 6 millones de euros. En este museo, tanto la inversión para su construcción como para crear la colección han sido cien por cien públicas. El edificio es propiedad de las tres instituciones que lo financiaron: Gobierno vasco, Diputación de Vizcaya y Ayuntamiento de Bilbao. Ellos son los dueños del edificio y lo tienen cedido a la Fundación del museo para que lo gestione. La colección se ha ido creando con las aportaciones del Gobierno vasco y la Diputación de Vizcaya. Estas instituciones tienen una sociedad que es la propietaria de las obras. Las aportaciones privadas y los recursos que el museo genera van destinados a la gestión del museo, a la programación de exposiciones... Nuestra fundación es privada con una presencia pública.
-Más de 19 millones de visitantes han pasado en estos 20 años por el museo. En 2016 hubo 1.169.404 visitantes, el segundo mejor dato de su historia, tras 1998, que tuvo 1,3 millones de visitas. En 2016 un 61,3% de los visitantes eran extranjeros. ¿Por qué atrae a más público extranjero que español?
-Lo veo como algo positivo. El museo se dirige a una audiencia internacional. Que dos de cada tres visitantes del museo sean extranjeros certifica que, 20 años después, sigue teniendo una audiencia en todo el mundo. Puede verse de manera negativa: los locales vienen poco. Pero no es así. El año pasado vinieron 150.000 visitantes del País Vasco. Es una cifra bastante considerable. Y del resto de España, más de 300.000.
-Se estan haciendo esfuerzos por que el museo se abra más a los ciudadanos. ¿Hay conciencia de cierto elitismo por parte del público?
-No. Tenemos una relación bastante cercana con los ciudadanos. El museo tiene 17.000 amigos. Pero reforzar esa relación es siempre una asignatura pendiente de los museos. Hemos intentado utilizar el paraguas de la celebración del XX aniversario para desarrollar iniciativas encaminadas a reforzar esa relación. Tienen cabida disciplinas como la danza, el teatro, la música, el cine, la gastronomía, el diseño, la moda... Está siendo una experiencia muy positiva. 
-El público de los museos está envejeciendo. ¿Es preciso atraer a nuevos públicos?
-En general, es uno de los retos de todos los museos: ser capaces de seguir siendo una institución atractiva para los nuevos públicos. La audiencia de este museo es muy diversa en todos los sentidos: el origen, la edad... Y eso es muy positivo.
Espectacular instalación de Cai Guo-Qiang en el Guggenheim Bilbao
Espectacular instalación de Cai Guo-Qiang en el Guggenheim Bilbao- ABC
-¿No están demasiado masificados los museos?
-Soy de los convencidos de que el museo debe poner todos los medios para garantizar la calidad de la experiencia que supone la visita al museo. Estar en torno al millón de visitantes al año es nuestra velocidad de crucero.
-Entre las exposiciones más visitadas de la historia del museo está la de las «Celdas», de Louise Bourgeois, una muestra difícil. Una grata sorpresa...
-Aquella fue una exposición extraordinaria, muy de descubrimiento para mucha gente. 
-¿Cuál es el presupuesto anual del museo? ¿Y su autofinanciación?
-El presupuesto está en torno a los 26-27 millones de euros. La autofinanciación es de un 70%. Entra dentro de nuestro modelo sostenible. Si bajáramos el pistón y nos acomodáramos en torno al 50% de autofinanciación, el resultado es que se reduciría la calidad de la programación. 
-¿El proyecto de abrir otra sede en Urdaibai sigue adelante?
-Es un espacio natural protegido, a unos 30 o 40 minutos de aquí. Es un proyecto que surge hace 7 u 8 años en cuanto a las posibilidades de ampliación del museo en el futuro. Este es un museo moderno, con una arquitectura contemporánea, pero en definitiva es muy tradicional. Responde a las exigencias de los criterios de la museología de hace 25 años. Es un museo urbano, con exposiciones de obra acabada. Pensamos que dos décadas después hay nuevas formas de enlace con la realidad artística, Aspirábamos a tener un espacio que fuera la antítesis de este museo: una experiencia en contacto con la naturaleza y el proceso creativo. Eran ideas que se plamaron en un proyecto que tenía una ubicación específica en Urdaibai. El Patronato del museo decidió no seguir adelante, empezaban a verse los primeros síntomas de la crisis, y aquello quedó encima de la mesa. Y ahí está.
-¿Se llevará cabo algún día?
-No lo sé. El proyecto sigue teniendo muchos elementos de vigencia, y para nosotros sigue siendo un desiderátum. Sería un modelo pionero. 
David Hockney expondrá sus retratos en el Guggenheim Bilbao a partir del 10 de noviembre
David Hockney expondrá sus retratos en el Guggenheim Bilbao a partir del 10 de noviembre- ABC
-En estos 20 años no todo han sido alegrías y éxitos. También ha habido momentos difíciles. Cinco días antes de abrir sus puertas el museo, hubo un atentado de ETA donde murió un ertzaina. 
-Fue el peor momento, sin ninguna duda. Recuerdo perfectamente ese día. El objetivo del atentado era el museo. 
-En 2008 Roberto Cearsolo, director de Administración y Finanzas del museo, fue destituido por un desfalco de 487.000 euros en diez años...
-Fue el propio museo quien lo descubrió y lo denunció. Pasamos un mal trago.
-Y el titanio de Gehry se oxidaba...
-Es un material que no se oxida, esa es una de sus grandes ventajas. Pero hay zonas del edificio con una curvatura invertida que no están expuestas al agua ni al viento. En ellas el polvo que se adhiere al titanio se oxida y se oscurece. Se creó una especie de espuma que soluciona el problema. 
-¿Por qué cuesta tanto a los museos conseguir patrocinios privados? 
-Dentro de la estructura de miembros corporativos contamos con más de 120 empresas. Hay tres patronos estratégicos del museo: Iberdrola, BBVA y BBK. La cultura es un valor social y estratégico. Habría que dar pasos proactivos para transformar el modelo: hacer que las instituciones privadas se involucren más con los proyectos culturales. La ley de Mecenazgo no es el único instrumento. Es necesaria, pero no suficiente. Es preciso un cambio de cultura. 
-¿Se siente igual de apoyado por Richard Armstrong que por Thomas Krens?
-Tuve una relación muy estrecha con Krens hasta 2008 y desde entonces la tengo también con Armstrong. He tenido mucha suerte. Incluso ésta es una relación más cercana. Richard está aportando mucho a la Fundación Guggenheim. Era el perfil que necesitaba. Ha entendido perfectamente la relación con Bilbao. Lo apoya absolutamente, es muy respetuoso con este museo.
«Sombras», de Warhol, una de las muestras más visitadas en la historia del museo
«Sombras», de Warhol, una de las muestras más visitadas en la historia del museo- ABC
-Lleva dirigiendo el museo desde su inaguración, hace 20 años. Va camino de batir el récord de Philippe de Montebello en el Metropolitan de Nueva York. ¿Piensa en la jubilación?
-No. Estoy muy centrado en el plan estratégico de los próximos tres años. 
-Además de dirigir el Museo Guggenheim de Bilbao, es director general de estrategia global de la Fundación Guggenheim. ¿Se ve dirigiendo el Museo de Abu Dabi?
-No. Tengo la responsabilidad de los proyectos internacionales de la Fundación Gugegnheim. En este momento hay un proyecto físico en desarrollo, que es el Guggenheim Abu Dabi. Todavía no tiene fecha oficial de apertura. Aún no ha empezado la construcción. Hay otros proyectos. El Ayuntamiento de Helsinki decidió no llevar adelante el suyo. Hoy está descartado. 
-¿Qué tal con su nuevo vecino, Miguel Zugaza, viejo conocido?
-Él ya estuvo dirigiendo el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Será muy positivo para ese museo y entiendo que también para nosotros. Que le vaya bien a uno le viene bien al otro.
-¿Este museo es único e irrepetible?
-Lo es. Un proyecto que propicia el cambio tiene que ser necesariamente único. Hay elementos de lo que ha ocurrido en Bilbao que son replicables. Pero se tiene que dar un conjunto de factores para que eso ocurra. Lo importante es que el museo siga manteniendo su espíritu inconformista y esa ambición de poder presentar aquí lo que en otros sitios no se puede hacer.