martes, 13 de octubre de 2015

Luis Tosar manda en Bilbao



BAJO el cielo vacilante de Bilbao arrancó ayer el rodaje de la películaPlan de fuga, escrita y dirigida por Iñaki Dorronsoro. El largometraje, un “trepidante thriller de acción”, según la distribuidora Warner Bros, colapsó parte del centro de la capital vizcaina, sobre todo la esquina Mazarredo con Ibáñez de Bilbao, que se vio transformada en plató de cine desde las 7.00 horas y hasta bien entrada la tarde.
La cinta, producida, entre otros, por ETB y Atresmedia Cine, se grabará en varias localizaciones de Bizkaia y Madrid, pero el equipo quiso estrenarse en Bilbao, donde permanecerá hasta el viernes, “incomodando lo mínimo”, según confirmaron a DEIA miembros de la terna de Dorronsoro. Hoy piensan cortar calles y desviar tráfico en la misma zona, y también en la calle Uribitarte y Rampas de Uribitarte, mientras que el jueves se trasladarán al Campo Volantín, a la altura de Tristán Legizamón.
Durante todo el día, la invasión -controlada- de buena parte de Jardines Albia despertó la curiosidad de cientos de transeúntes, que se afanaron por conseguir una imagen del rodaje. La fotografía más codiciada era la de Luis Tosar, pero el actor gallego no apareció hasta las 17.00 horas. Vestido con una gabardina azul, luciendo perilla y gafas toscas, el protagonista de Celda 211 grabó una y otra vez la misma escena: sale de un coche camuflado de la policía y se dirige al cruce de Mazarredo con Ibáñez de Bilbao, donde permanecen apostados varios policías nacionales, apuntando sus armas hacia el edificio de la Comandancia de Marina, disfrazada para la ocasión como el Banco de Crédito Suizo. Parece que lo están atracando y los ladrones han tomado rehenes. Tosar habla con el oficial al mando y el asistente de dirección grita: “¡Corten!”. Y poco más, porque la escena se repitió como un bucle, hasta que el director quedó satisfecho.
Ayer, el trabajo fue, sobre todo, para los controladores del equipo de Dorronsoro, que apenas podían contener a la gente apilada en los aledaños de la escena. “Atrás, por favor, atrás, hasta donde está el semáforo, que por aquí van a pasar los coches”, clamaba una de las asistentes. “Solo pueden pasar los figurantes; el resto de la gente que se eche para atrás, por favor”, insistía.
Una de esas figurantes, Julene, llevaba desde las 7.00 de la mañana en la calle, embutida en su chaqueta negra de cuero y soportando tacones imposibles, también color carbón. “Nos dan 30 euros y un bocadillo. Somos unos cien y hemos tenido que hacer un castingprevio”, apuntaba la bilbaina. “Luego, lo único que te piden es que lleves dos tipos de ropa: una de sport y otra de calle, más elegante”, añadía Julene, que accedió al casting aconsejada por una amiga. “Te preguntan por tu disponibilidad y yo les dije que podía hoy, que es fiesta. Lo único que tenemos que hacer es caminar o correr por la acera mientras ellos graban las escenas de acción”, detallaba la figurante.
Además de retener a las decenas de personas que se apelotonaban en las inmediaciones de Jardines de Albia, los responsables del filmedisfrazaron el escenario. Así, donde debía poner Mazarredo ponía Avenida Pío XII y en vez de la placa de Jardines Albia se podía leer Plaza Caleruega. Ibáñez de Bilbao no tuvo mejor suerte, y por unas horas pasó a ser Marqués de Torroja. Eso sí, no pudieron con el cielo de Bilbao, que se mostró tal cual, porfiado en su legendario gris.
El tumulto se disolvió hacia las 20.00 horas, pero, por un día, y aunque la cosa no iba con él, el escritor Antonio Trueba se sintió acompañado, allá arriba, en su estatua.

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